lunes, 19 de marzo de 2012

Unos requisitos básicos.

Ya es hora de atacar el segundo problema que surgió en la primera entrada del blog. Este segundo problema es establecer unos requisitos mínimos para saber en qué terreno nos movemos. En definitiva en qué tipo de ciencia debería ser, a nuestro juicio, la Psicología. A partir de estos requisitos mínimos podemos empezar a hacer una poda de modelos teóricos dentro de la Psicología. Antes de continuar una puntualización; nuestros criterios os pueden parecer muy toscos y lo son, no obstante con el tiempo estos criterios se pueden ir puliendo y es algo que debemos intentar con todo nuestro empeño.

En general se tiende a decir que la ciencia y sobre todo el conocimiento científico solo se pueden obtener a partir de dos fuentes, la razón y la evidencia. En este punto os puede parecer que podemos estar equivocados sin embargo todos los avances de la humanidad desde que tenemos memoria histórica se han basado en estos dos factores y en ocasiones en algo de suerte. 

Los positivistas lógicos en torno a esto plantearon que existen tres tipos de enunciados:

- Enunciados analíticos. Son aquellos que se derivan de la lógica. Por ejemplo, "Un hombre soltero no puede estar casado". No es necesario tomar una muestra de hombres solteros y ver si están casados porque los solteros son per se, no casados.

- Enunciados empíricos. Son aquellos que se derivan de la empiria, de la experimentación. Por ejemplo, "el agua entra en estado de ebullición a 100 ºC". Si lo comprobamos una y otra vez en unas condiciones similares de presión etc., comprobaremos que este enunciado es así.

- Enunciados sin sentido. El resto. Por ejemplo, "Mi fuerza de voluntad es color mostaza y explica que cada mañana me levante de la cama".

Desde nuestro punto de vista la ciencia solo puede basar sus conclusiones (provisionales, siempre provisionales), en los enunciados analíticos y los empíricos. Los enunciados analíticos nos sirven en muchas ocasiones para guiar nuestros razonamientos y no plantear enunciados empíricos que nos lleven tan solo a discusiones sin sentido. También pueden formar teorías formales que establezcan predicciones e hipótesis respecto a nuestro objeto de estudio e incluso den explicaciones sobre este objeto. En este punto se comprueban experimentalmente las hipótesis planteadas y se valida la teoría formal empíricamente. 

En cualquier caso cuando nos movemos en terreno empírico entra en juego una idea, la idea de "operativizar". Cuando establecemos una teoría formal en base a un fenómeno y comenzamos a contrastar las hipótesis debemos tener en cuenta que estas hipótesis deben estar planteadas de tal forma que se puedan contrastar de forma objetiva. Por ejemplo, si mi hipótesis es: "La aceleración de un cuerpo en caída libre es 9,8 m/s2", independientemente de si es falsa o verdadera, es operativa porque se puede comprobar midiendo la aceleración y cada concepto "cuerpo", "caida libre" etc., está bien definido operativamente. Sin embargo podríamos plantear una hipótesis que no estuviese bien operativizada, por ejemplo "Ver muchos programas de TV violentos reduce la creatividad del niño". Es ta hipótesis es endiabladamente difícil de comprobar porque ¿cómo definimos qué es y qué no es un programa violento? ¿Cómo definimos la creatividad? Debemos definir ambos conceptos de tal forma que se puedan medir u observar de alguna forma, si no, estamos jodidos.

No seré yo el que decida qué modelos  son o no son científicos, desde luego tengo claros qué modelos son aceptables a luz de estos criterios generales - repito, muy generales-. Cada uno que haga un examen de autocrítica como estudiante de psicología, a ver qué modelos sobreviven.

Sin embargo la Psicología es como poco una disciplina problemática. En esta disciplina encontramos que existe una fuerte influencia del dualismo cartesiano que nos hace caer una y otra vez en errores categoriales (yo incluido, no aprendo). Encontramos que no operan los principios lógicos esenciales, encontramos que establecemos relaciones causa-efecto más que dudosas que no pasan de la correlación (ya tocaremos el tema de la correlación y la causalidad en otro post) y otros problemas que yo desconozco y no alcanzo a ver. Todos estos problemas, aliñados con la imposibilidad de observar de forma directa ciertos ámbitos psicológicos (pensamiento, inteligencia, etc.).

En conclusión, debemos tener unos criterios claros para establecer qué es una ciencia y qué modelos son aceptables porque nos debemos a unas personas que se ponen en nuestras manos y exigen una eficacia máxima, eficacia que hasta ahora solo hemos obtenido mediante el conocmiento científico. Pero también debemos tener en cuenta que nuestra disciplina tiene ciertas características que la hacen per se problemática.



jueves, 8 de marzo de 2012

El lenguaje en Psicología.

¿Recordáis qué dos problemas dejé sobre la mesa en mi última entrada? Si no los recordáis os los recuerdo:

-El problema de qué subdisciplinas psicológicas considerar científicas.
-El problema del lenguaje en psicología.

Hoy toca intentar aproximarnos -muy toscamente y dentro de mis limitadísimos conocimientos- al problema del lenguaje en psicología. El problema del lenguaje, así, dicho sin más nos dice más bien poco. Suena muy amplio y difuso. Cuando me refiero a este problema hago referencia principalmente a lo siguiente.

Entre las muchas clasificaciones que podemos establecer sobre tipos de lenguaje voy a usar la que a mí me ha llegado a calar un poco a lo largo de mi formación. Esta clasificación divide los lenguajes en tres categorías:

-Lenguaje natural. El inglés, el español, el murciano de mataconejos, es decir, cualquier idioma que la especie humana use para comunicarse en su entorno cotidiano. Este tipo de lenguaje tiene una ventaja para la supervivencia de la especie grandiosa, es expresivo hasta hartar. Un mismo término u oración en según qué situación puede significar diferentes cosas. Ahí radica su capacidad expresiva, en que es flexible y se adapta al contexto, de hecho sin el contexto a veces se vuelve un lenguaje ambiguo. Es perfecto para el contexto natural.

-Lenguaje formal. Es un lenguaje construido para un propósito muy concreto. Con una precisión brutal en la que cada término y cada frase o expresión hacen referencia a un y solo un significado. Es un lenguaje muy rígido si pretendemos utilizarlo para nuestra vida cotidiana, pero de eso se trata, está hecho para un propósito concreto (por ejemplo, un lenguaje de programación está hecho para crear aplicaciones, diseñar interfaz de usuario, crear programas de mantenimiento de un sistema operativo...). Fuera de su propósito es un lenguaje inútil.

-Lenguaje reglado. Este tipo de lenguajes son los que están a medio camino entre los lenguajes formales y los naturales. El mejor ejemplo que se me ocurre dentro del seno de la Psicología es el lenguaje del modelo conductual (y no todo, porque existen términos neoconductistas que son, como poco, ambiguos). Por ejemplo, un refuerzo es todo consecuente que cuando aparece inmediatamentedespués de una respuesta concreta hace que la probabilidad de aparición de dicha respuesta aumente. Es una definición que utiliza el lenguaje natural (español) pero para definir de forma precisa un término concreto. Eso es un refuerzo, y nada más. 

Desde mi punto de vista el gran problema de la Psicología en torno al lenguaje es que pretendiendo utilizar un lenguaje reglado los psicólogos se olvidan de la parte formal del lenguaje reglado y al final acaban utilizando un lenguaje natural enrarecido que crea una serie de problemas de lo más cargantes para un científico que lo que quiere no es discutir qué significa "X", sino que quiere dedicarse a investigar seriamente y olvidarse de sofismas o discusiones terminológicas.

Es más, me atrevo a inferir que algunos psicólogos -más de los que yo querría- ni siquiera se plantean si están utilizando un lenguaje reglado pertinente para realizar su tarea diaria como psicólogos. A menudo, he observado que hacen cosas como las siguientes:

  • Cuando cuestionas su manejo del lenguaje parecen defender como si se tratara de algo personal.
  • Cuando cuestionas su manejo del lenguaje te abruman con explicaciones plagadas de términos rimbombantes que merecerían una explicación muy profunda y que por supuesto no dan.
  • Simplemente se quedan sin palabras (rara vez, cuando los charlatanes se suben al púlpito ven muy pequeñitos a sus interlocutores y ellos se sienten tan grandes...).

Algunos consideran que existe otro problema respecto al lenguaje en el ámbito de la Psicología. Este problema hace referencia a los distintos "juegos del lenguaje" (que diría Wittgenstein). Este problema es el que hace referencia al solapamiento al usar y definir términos por parte de diferentes modelos psicológicos. La palabra "esquema" es un gran ejemplo, le han dado tantas definiciones que ha terminado por ser una palabra digna de un lenguaje natural en el sentido peyorativo del término -conste que los lenguajes naturales son malos para la ciencia, para el entorno cotidiano molan-. Sin embargo creo que no hay mayor problema salvo el peligro de la incomprensión -a veces voluntaria- a la hora de comunicarnos entre diferentes psicólogos que trabajamos en diferentes modelos teóricos. Esto lo he visto y experimentado muy a menudo durante la carrera.

Ya morderemos al segundo problema que hay sobre la mesa, el de qué criterios seguir para hacer esa "poda" de disciplinas psicológicas que la Psicología pide a gritos.





domingo, 4 de marzo de 2012

El pasado no tiene valor terapéutico.

En esta entrada vamos a intentar desarrollar la siguiente idea:

El pasado sólo es relevante en la medida que incide en el presente, puede ayudarnos a entender cómo se ha desarrollado el comportamiento pero no tiene ningún valor terapéutico.


A menudo, escuchamos eso de que la explicación de lo que hacemos actualmente puedan ser sucesos o traumas que nos ocurrieron de niños e incluso en el vientre materno. No es rara la concepción del psicólogo como aquella persona que te pregunta por tu niñez; sin embargo, desde aquí no apostamos por factores intrapsíquicos o del pasado para explicar lo que hacemos, sino que la respuesta está en el presente, en lo que hacemos, en patrones de comportamiento modificables por aprendizaje.

A muchos de vosotros os sonará "In treatment" una serie de éxito en norteamerica donde una pareja de psicoanalistas trataban a un paciente por semana, el "tratamiento" finalizaba cuando llegaban al origen del problema. 

Sin embargo conocer qué tipo de cosas nos sucedieron hace años no va a hacer que nos encontremos mejor. El pasado sólo es relevante en la medida que forma parte del presente, en la medida en la que esos sucesos inciden sobre el presente, si como cliente vienes a consulta por una fobia a las alturas, intentaremos formular una hipótesis de origen de ese miedo porque puede ayudarnos a entender qué cosas lo mantienen y así cómo dejar de mantenerlo,como hacer que dejes de tener ese miedo, se trata de cosas tipo un episodio en el ascensor donde pasaste mucho miedo, o en un avión, preguntas encaminadas hacia ahí tendrían sentido, en cambio conocer como era la relación con tus padres, si te sentiste rechazado en la infancia o como ha sido tu vida sexual, como espero que esteis pensando, no lo tendrían. 

Aunque consiguiésemos formular esa hipótesis de origen, ¿Haría esto que vuestro miedo desapareciese? No. Conocer este tipo de datos, no va hacer que magicamente el problema quede solucionado, esto no es sólo que no complete el tratamiento, que no sea terapéutico, sino que no forma parte del tratamiento, forma parte de una fase anterior al tratamiento, la evaluación.

Tenemos la responsabilidad de tratar con las personas de la mejor forma posible, con el menor coste de tiempo, dinero y sufrimiento del cliente y eso pasa por centrarnos en el presente para evaluar y tratar, y no en traumas del pasado, deseos reprimidos, constelaciones familiares y un lamentable largo etc. 


Un buen amigo suele decir lo siguiente, que resume perfectamente el planteamiento:

"Cuando me clavan una flecha en el brazo, no me interesa quién fabricó la flecha, con qué materiales la hizo, dónde se fabricó, ni cuánto tiempo hace que se fabricó. Saber que me han clavado la flecha tampoco me ayuda demasiado, de hecho no la saca de mi brazo. Lo que me interesa es que alguien me la quite con el menor perjuicio para mi salud"