lunes, 6 de agosto de 2012

Violencia doméstica, otra perspectiva.

Cuando alguien menciona expresiones como "violencia doméstica", "violencia de género" etc., a todos se nos vienen a la cabeza noticias sobre un hombre que ha asesinado a su pareja. Esto es un signo que indica la preocupación social que existe respecto a este tema en España. Esta preocupación desemboca en una presión social hacia la clase política para que actúe y ataje esto. El estado emplea medidas preventivas de forma precipitada basadas en perspectivas más bien precientíficas lo cual da lugar a que encontremos datos como el hecho de que las muertes de mujeres a manos de sus parejas sentimentales en España desde 1998 hasta la actualidad no han dejado de aumentar.

Debemos tener en cuenta que las agresiones son respuestas concretas que se dan entre varias personas, estas agresiones se insertan en una forma de interactuar entre estas personas y cuando la interacción entre varias personas está basada habitualmente en agresiones tanto físicas como verbales se suele afirmar que se está dando violencia en ese grupo de personas.

A esto se suma el hecho de que existe una gran vigencia de las aproximaciones no científicas respecto al estudio de este tema. Estas perspectivas parten de posiciones dicotómicas y a menudo sesgadas del problema en las que o estás con el maltratador o con la víctima. A su vez estas perspectivas consideran que el problema de la violencia doméstica es exclusivamente social, es decir, consideran que se van a tardar generaciones y generaciones en acabar con esta lacra social puesto que se basa en valores sociales muy arraigados en la sociedad Española. 

Respecto a la terminología, en España podemos afirmar que violencia doméstica se refiere a cualquier agresión proporcionada por un compañero sentimental hacia su pareja y violencia familiar se refiere a cualquier clase de violencia producida contra otros miembros de la familia como los hijos. También se utiliza violencia de género lo cual tiene más bien poco sentido ya que el género es una propiedad de las palabras, no de las personas. 

Desde las perspectivas sociológicas como la de la violencia familiar se establece que los agresores simplemente son agresores porque obtienen beneficios de sus acciones, beneficios que están incluso por encima de los costos de dichas acciones. De hecho, desde esta perspectiva se afirma que la violencia dentro de la familia no se da de forma unidireccional de un miembro al resto sino que se da un "toma y daca" de agresiones de todo tipo entre los miembros del grupo familiar. Enfrentada a esta perspectiva está la perspectiva feminista que mantiene que la violencia ejercida por la mujer siempre es en defensa propia, la mujer es la víctima de un sistema de roles injusto legitimado por la sociedad.

Desde la psicología se han dado múltiples explicaciones a este fenómeno tan complejo.
Las principales conclusiones a las que se han llegado son:

- Que la violencia que el varón emplea contra la mujer está explicada en una gran parte por la violencia sufrida por el varón en la infancia y por la violencia de la mujer contra el varón.
- Que a su vez la violencia empleada por la mujer contra el varón en el último año de convivencia está explicada en más de la mitad de los casos por al violencia empleada por el varón contra la mujer en el último año.

Es decir, que respecto a la violencia en la pareja sentimental parece ser que la violencia tanto de la mujer como del varón están explicadas en gran medida por la violencia del compañero sentimental, un círculo vicioso, una interacción disfuncional que lleva en muchos casos a situaciones dramáticas. El hecho de que esta interacción violenta se de de forma habitual puede llegar incluso a producir una habituación por parte de los componentes de la familia que aumenta la probabilidad de que estos ejecuten conductas violentas.

Además en algunos estudios se han encontrado resultados que apuntan que la frecuencia con la que se inician interacciones violentas por parte de hombres y mujeres resultan similares, es decir, que la violencia no se inicia siempre desde el varón, sino que este tipo de interacciones se inician con frecuencias similares tanto por las mujeres como por los varones. Por ejemplo el primer insulto directo subido de tono no siempre parte del hombre o de la mujer, sino que ambos lo inician aproximadamente el mismo número de veces de media. Estas interacciones a veces terminan con un altercado violento o simplemente con un intercambio verbal airado.

Como un último apunte es importante destacar que encajar a la mujer en el papel de víctima y al hombre en el papel de maltratador no hace más que empeorar la situación. Si la violencia en casa se explica a partir de la violencia que se vivió durante la infancia en la familia de referencia, por la violencia que recíprocamente ejercen los miembros de la pareja, por el consumo de alcohol u otras sustancias psicoactivas etc. , entonces no tiene sentido plantear esta dicotomía. No es la mujer la que debe recibir apoyo solamente, ambos componentes de la pareja forman parte del problema y ambos deben recibir apoyo.

No tiene sentido que a las mujeres maltratadas se les aparte en centros de apoyo mientras que a los hombres se les encarcela o se les impone una orden de alejamiento. Esto obviamente no resuelve el problema, simplemente lo deja en suspenso, un suspenso que puede terminar (y a menudo acaba siendo así) con un abrupto final que solo nos causa dolor, preocupación y frustración.  Y ojo, no se pretende justificar en ningún sentido la actuación agresiva ni de las mujeres ni de los hombres, tan solo se intenta explicar, predecir y por tanto prevenir.


Para ver los datos de algunos estudios sobre este tema podéis echarle un vistazo a la bibliografía.

Bibliografía:

-  Zarza González M.J., Froján Parga M.X. ; Estudio de la violencia doméstica en una muestra de mujeres latinas residentes en Estados Unidos http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=16721103

- Froján Parga M. X., Vázquez Heredia B., Dumont Sañudo M., Calero Elvira A., Fidalgo Montaño M. ; Estudio preliminar de las variables relacionadas con episodios de maltrato en una muestra de hombres y mujeres