jueves, 8 de marzo de 2012

El lenguaje en Psicología.

¿Recordáis qué dos problemas dejé sobre la mesa en mi última entrada? Si no los recordáis os los recuerdo:

-El problema de qué subdisciplinas psicológicas considerar científicas.
-El problema del lenguaje en psicología.

Hoy toca intentar aproximarnos -muy toscamente y dentro de mis limitadísimos conocimientos- al problema del lenguaje en psicología. El problema del lenguaje, así, dicho sin más nos dice más bien poco. Suena muy amplio y difuso. Cuando me refiero a este problema hago referencia principalmente a lo siguiente.

Entre las muchas clasificaciones que podemos establecer sobre tipos de lenguaje voy a usar la que a mí me ha llegado a calar un poco a lo largo de mi formación. Esta clasificación divide los lenguajes en tres categorías:

-Lenguaje natural. El inglés, el español, el murciano de mataconejos, es decir, cualquier idioma que la especie humana use para comunicarse en su entorno cotidiano. Este tipo de lenguaje tiene una ventaja para la supervivencia de la especie grandiosa, es expresivo hasta hartar. Un mismo término u oración en según qué situación puede significar diferentes cosas. Ahí radica su capacidad expresiva, en que es flexible y se adapta al contexto, de hecho sin el contexto a veces se vuelve un lenguaje ambiguo. Es perfecto para el contexto natural.

-Lenguaje formal. Es un lenguaje construido para un propósito muy concreto. Con una precisión brutal en la que cada término y cada frase o expresión hacen referencia a un y solo un significado. Es un lenguaje muy rígido si pretendemos utilizarlo para nuestra vida cotidiana, pero de eso se trata, está hecho para un propósito concreto (por ejemplo, un lenguaje de programación está hecho para crear aplicaciones, diseñar interfaz de usuario, crear programas de mantenimiento de un sistema operativo...). Fuera de su propósito es un lenguaje inútil.

-Lenguaje reglado. Este tipo de lenguajes son los que están a medio camino entre los lenguajes formales y los naturales. El mejor ejemplo que se me ocurre dentro del seno de la Psicología es el lenguaje del modelo conductual (y no todo, porque existen términos neoconductistas que son, como poco, ambiguos). Por ejemplo, un refuerzo es todo consecuente que cuando aparece inmediatamentedespués de una respuesta concreta hace que la probabilidad de aparición de dicha respuesta aumente. Es una definición que utiliza el lenguaje natural (español) pero para definir de forma precisa un término concreto. Eso es un refuerzo, y nada más. 

Desde mi punto de vista el gran problema de la Psicología en torno al lenguaje es que pretendiendo utilizar un lenguaje reglado los psicólogos se olvidan de la parte formal del lenguaje reglado y al final acaban utilizando un lenguaje natural enrarecido que crea una serie de problemas de lo más cargantes para un científico que lo que quiere no es discutir qué significa "X", sino que quiere dedicarse a investigar seriamente y olvidarse de sofismas o discusiones terminológicas.

Es más, me atrevo a inferir que algunos psicólogos -más de los que yo querría- ni siquiera se plantean si están utilizando un lenguaje reglado pertinente para realizar su tarea diaria como psicólogos. A menudo, he observado que hacen cosas como las siguientes:

  • Cuando cuestionas su manejo del lenguaje parecen defender como si se tratara de algo personal.
  • Cuando cuestionas su manejo del lenguaje te abruman con explicaciones plagadas de términos rimbombantes que merecerían una explicación muy profunda y que por supuesto no dan.
  • Simplemente se quedan sin palabras (rara vez, cuando los charlatanes se suben al púlpito ven muy pequeñitos a sus interlocutores y ellos se sienten tan grandes...).

Algunos consideran que existe otro problema respecto al lenguaje en el ámbito de la Psicología. Este problema hace referencia a los distintos "juegos del lenguaje" (que diría Wittgenstein). Este problema es el que hace referencia al solapamiento al usar y definir términos por parte de diferentes modelos psicológicos. La palabra "esquema" es un gran ejemplo, le han dado tantas definiciones que ha terminado por ser una palabra digna de un lenguaje natural en el sentido peyorativo del término -conste que los lenguajes naturales son malos para la ciencia, para el entorno cotidiano molan-. Sin embargo creo que no hay mayor problema salvo el peligro de la incomprensión -a veces voluntaria- a la hora de comunicarnos entre diferentes psicólogos que trabajamos en diferentes modelos teóricos. Esto lo he visto y experimentado muy a menudo durante la carrera.

Ya morderemos al segundo problema que hay sobre la mesa, el de qué criterios seguir para hacer esa "poda" de disciplinas psicológicas que la Psicología pide a gritos.





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